María Raquel Holway Ramos Mejía, descendiente directa de Juan Cañás y Rey y de Doña Higinia Cáceres Texeyra, recordó desde Barcelona las gestiones familiares que permitieron el regreso de los restos de los fundadores y pidió preservar la memoria histórica de la ciudad.
En vísperas del 124° aniversario de Villa Cañás, una carta enviada desde Barcelona volvió a unir a la ciudad con parte de su historia más profunda. El mensaje lleva la firma de María Raquel Holway Ramos Mejía —Rachel Holway—, descendiente directa de Juan Cañás y Rey y de Doña Higinia Cáceres Texeyra, quienes dieron origen a la localidad a comienzos del siglo pasado.
Con un tono cargado de afecto, memoria y pertenencia, Holway dirigió su escrito a la Municipalidad de Villa Cañás, y a Leguas Noticias para que llegue a toda la comunidad, con el objetivo de dejar constancia pública de las gestiones familiares que hicieron posible el regreso de los restos de los fundadores a la ciudad.
“Con profundo respeto y afecto hacia la comunidad, les deseo un muy feliz 124° aniversario”, expresó desde España, donde actualmente reside junto a su familia.

En el 115° aniversario de Villa Cañás se homenajeó al fundador Don Juan Cañas y Rey. Sus restos y los de su esposa fueron oficialmente ubicados en la cruz central del cementerio junto a una lápida en su honor.
El recuerdo de un momento histórico
En su carta, Holway recordó especialmente el proceso realizado años atrás para concretar el traslado de los restos de Juan Cañás y Rey y de su esposa desde el Cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, hasta Villa Cañás.
Según detalló, el procedimiento fue llevado adelante mediante un trabajo conjunto entre la Municipalidad y la familia descendiente del fundador. Mientras el Municipio afrontó el financiamiento del traslado, la familia colaboró en la localización documental, autorizaciones y trámites administrativos requeridos para concretar el operativo.
“Desde el primer contacto realizado por la Municipalidad —en su búsqueda de descendientes legítimos del fundador— me puse inmediatamente a disposición”, señaló.
La descendiente explicó además que, junto a su hijo Alexander Holway, realizó múltiples gestiones ante la Dirección General de Cementerios de la Ciudad de Buenos Aires, además de intervenir en la documentación necesaria para autorizar la apertura de la bóveda familiar ubicada en Recoleta.
Holway también remarcó que el procedimiento se realizó “de manera formal, documentada y respetuosa”, sin ocasionar daños en la histórica bóveda de la familia Cañás.

Rachel Holway junto al intendente Norberto Gizzi en el 120º Aniversario de la Ciudad.
El homenaje y la memoria colectiva
Si bien en 2017 la Municipalidad realizó actos y publicaciones institucionales vinculadas al homenaje a los fundadores —cuando los restos quedaron oficialmente ubicados en la cruz central del cementerio local junto a una lápida conmemorativa—, la descendiente consideró importante dejar asentado el trabajo realizado por la familia y el valor histórico de aquella restitución.
En el escrito, además, recordó que durante los festejos por el 120° aniversario de Villa Cañás, en 2022, estuvo presente junto a sus hijos, Alexander y Constanza Holway, en una visita que describió como profundamente emotiva.
“El único propósito de este mensaje es dejar una constancia clara y verídica de estos hechos, contribuyendo a la preservación de la memoria histórica de Villa Cañás”, expresó.

El homenaje que mantiene viva la memoria de los fundadores.
Donaciones para preservar la historia
La carta también revela que, junto con el traslado de los restos, la familia realizó aportes patrimoniales destinados a preservar la memoria de los fundadores.
Entre los elementos donados figuran el busto de Doña Higinia Cáceres Texeyra, piezas de bronce y otros objetos históricos vinculados a la familia.
El gesto, según expresó Holway, buscó fortalecer el vínculo entre la historia familiar y la identidad colectiva de la ciudad.

El busto de Doña Higinia, parte del legado donado a Villa Cañás.
La historia del fundador
Juan Cañás y Rey, nacido en 1833 y de origen español, adquirió en 1888 las tierras sobre las que posteriormente se desarrollaría Villa Cañás. El 17 de mayo de 1902 fueron aprobados oficialmente los planos del pueblo, fecha tomada como fundación de la ciudad.
Con el tiempo, el crecimiento ferroviario y la llegada de inmigrantes italianos y españoles consolidaron una comunidad que terminó llevando el apellido de su fundador como parte inseparable de su identidad.
Más de un siglo después, y a miles de kilómetros de distancia, la carta enviada desde Barcelona volvió a recordar que la historia de Villa Cañás también sigue viva en la memoria y el afecto de sus descendientes.










