Un informe elaborado por el diputado provincial Joaquín Blanco junto a la consultora PxQ revela el deterioro del mercado laboral santafesino. Crece la cantidad de trabajadores que necesitan otra ocupación, se perdieron 12 mil empleos en dos años y el salario formal ya no alcanza para sostener a muchas familias.
La provincia de Santa Fe atraviesa una fuerte tensión entre empleo e ingresos. Aunque miles de personas conservan su trabajo, cada vez son más las que necesitan sumar horas, buscar changas o conseguir una segunda ocupación para cubrir gastos básicos. Esa es una de las principales conclusiones de un informe presentado por el diputado provincial socialista Joaquín Blanco junto a la consultora PxQ, en el marco del Día del Trabajador y la Trabajadora.

«Hoy en Argentina tener trabajo ya no garantiza la estabilidad económica de una familia. La precarización se instala y muchos trabajadores que se desempeñan en plataformas de servicios llegan a emplearse hasta 70 horas semanales para cubrir la canasta básica. Hay que comprender esta realidad y, desde el nivel provincial y municipal del estado, poner el acceso al trabajo de calidad y el ingreso en el centro de la agenda», explicó el diputado.
El dato central del relevamiento es contundente: 143 mil santafesinos buscan un segundo trabajo para llegar a fin de mes. La cifra refleja un fenómeno creciente en la economía argentina: tener empleo ya no garantiza estabilidad económica, y en muchos casos tampoco permite sostener el costo de vida.
Según el estudio, en el Gran Rosario hay 126 mil trabajadores ocupados que buscan otra fuente de ingresos, mientras que en el Gran Santa Fe son 17 mil personas en la misma situación. En Rosario, además, la tasa de ocupados demandantes de empleo subió del 14,6% al 17,5% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025.

Tener empleo ya no alcanza
El informe plantea una transformación profunda del mercado laboral. Históricamente, contar con un empleo formal implicaba cierta previsibilidad económica, acceso a obra social, aportes jubilatorios y capacidad de consumo. Hoy, esa ecuación comenzó a romperse.
«Para el 15% de la población económicamente activa de Rosario, Santa Fe y sus áreas metropolitanas, tener un salario ya no es garantía de estabilidad. Ese es el símbolo más claro de la precarización laboral y por eso hay cada vez más trabajadores que buscan una segunda ocupación ya no como una opción de progreso sino como un mecanismo de supervivencia. El mercado laboral regional está al límite», agregó Blanco, quien también es el Presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe.
En muchos hogares, el sueldo principal se volvió insuficiente frente al aumento de alquileres, transporte, alimentos y tarifas. Eso empuja a miles de personas a buscar otro empleo, emprender tareas informales o extender jornadas laborales.
Jornadas de hasta 70 horas semanales
Uno de los datos más impactantes del informe es la referencia a trabajadores de plataformas de servicios —como delivery, mensajería o aplicaciones de traslado— que llegan a desempeñarse hasta 70 horas semanales para alcanzar ingresos equivalentes a la canasta básica.
Ese fenómeno muestra cómo la precarización laboral ya no se limita al desempleo o al trabajo en negro. También alcanza a personas ocupadas que, aun trabajando muchas horas, no logran cubrir sus necesidades esenciales.
El documento sostiene que la precarización actual no es el origen, sino la consecuencia directa de la caída de ingresos reales y la necesidad de generar recursos complementarios.

Aumenta el subempleo en Santa Fe
Otro indicador preocupante es el crecimiento del subempleo, es decir, trabajadores que cumplen jornadas reducidas o insuficientes y necesitan trabajar más tiempo.
En un año, ese índice pasó del 8,4% al 12,9%, lo que evidencia que cada vez más personas tienen empleos parciales, inestables o con ingresos demasiado bajos.
- En el Gran Rosario, la subocupación pasó del 32,8% al 39,1%.
- En el Gran Santa Fe, escaló del 31,8% al 42,5%.
«Esto sugiere una fragmentación social donde los sectores que logran reinsertarse lo hacen en niveles de ingresos muy cercanos a la línea de pobreza, mientras que un núcleo duro de la población cae en la indigencia total al no poder cubrir siquiera la canasta alimentaria básica», aseveró Blanco.
Rosario: Cae el ingreso disponible de las familias
El informe dedica un capítulo especial a Rosario y su área metropolitana. Allí se detectó una caída del 4,4% en el ingreso disponible familiar durante el último trimestre del año, es decir, el dinero que queda luego de afrontar los gastos básicos.
Ese dato es clave porque muestra que muchas familias ya no tienen margen para ahorrar, consumir o enfrentar imprevistos. Todo ingreso adicional se destina a cubrir necesidades esenciales.
Según el trabajo, la Canasta Básica Total ya supera los $1.234.000, mientras que para una familia tipo en Rosario el umbral de pobreza rondaba los $1.336.782 a diciembre de 2025.
Se perdieron 12 mil empleos en la provincia
Además del deterioro salarial, el informe advierte una caída concreta del empleo registrado.
Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, Santa Fe perdió 12 mil puestos de trabajo, de los cuales 8.200 correspondieron al sector industrial.
El golpe a la industria preocupa especialmente por el peso histórico que tiene la provincia en producción metalúrgica, maquinaria agrícola, alimentos, autopartes y manufactura.
El documento señala que, ante la destrucción del empleo industrial, muchos trabajadores terminan desplazados hacia el empleo informal o el cuentapropismo de subsistencia.
«Este fenómeno no solo implica ganar menos en términos reales, sino que ha forzado una transformación profunda en la fisonomía del mercado de trabajo, donde el empleo formal ya no garantiza la salida de la pobreza. Esto también implica la pérdida de aportes a la seguridad social y cobertura de salud, incrementando la vulnerabilidad de las familias ante cualquier contingencia», finalizó el diputado.
Comercio en retroceso
La situación tampoco mejora en el comercio. En Rosario, este sector representa cerca del 40% de la facturación total, pero sufrió una caída del 5% en 2025.
A eso se sumó otro dato negativo: las ventas PyME bajaron 6,5% en marzo, profundizando la retracción del consumo.
Jóvenes sin trabajo y familias bajo presión
El trabajo también advierte un fuerte impacto sobre los jóvenes. La desocupación en ese segmento supera el 16%, y el 46,7% de los jóvenes desempleados son hijos dentro de la estructura familiar, lo que implica que madres y padres deben seguir sosteniéndolos económicamente.
A su vez, la informalidad entre jóvenes alcanza el 58,4%, dificultando aún más la inserción laboral estable.
El desafío para Santa Fe
El informe concluye que la estabilidad macroeconómica nacional no se tradujo en mejora social para Santa Fe. Aunque algunas variables económicas muestran ordenamiento, el mercado laboral provincial exhibe señales de agotamiento: caída del salario real, pérdida de empleos industriales, consumo débil y crecimiento de la informalidad.
En ese contexto, los 143 mil santafesinos que buscan un segundo empleo se convierten en el símbolo más visible de una nueva realidad económica: trabajar ya no siempre alcanza para vivir con tranquilidad.
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