Con lluvias que en algunas localidades ya superaron el promedio anual histórico en apenas los primeros meses del año, la preocupación por un posible regreso del fenómeno climático El Niño comenzó a instalarse entre vecinos, productores y gobiernos locales. En ese escenario, la Provincia aseguró que gran parte de las obras hídricas estratégicas ya fueron ejecutadas y que existe un esquema de prevención en marcha para reducir riesgos y dar mayor capacidad de respuesta ante eventuales contingencias.
El Gobierno santafesino informó que desde el inicio de la actual gestión se impulsó un plan de infraestructura y mantenimiento hídrico que ya supera los $75.000 millones de inversión provincial, con trabajos distribuidos en distintos puntos del territorio. La estrategia apunta no solo a reaccionar frente a emergencias, sino a anticiparse mediante obras, monitoreo y limpieza de canales.
Según se detalló durante una presentación oficial encabezada por la vocera provincial Virginia Coudannes y funcionarios de las áreas de Obras Públicas, Recursos Hídricos y Producción, la Provincia llega al actual contexto climático con obras terminadas, otras en ejecución y proyectos ya planificados para localidades con riesgo hídrico.

La Provincia también busca proteger producción y caminos rurales
Uno de los datos centrales es que ya se realizaron 300 obras hídricas en diferentes regiones santafesinas, mientras que otras continúan avanzando. Además, se intervinieron más de 4.000 kilómetros de canales principales y secundarios, con el objetivo de alcanzar los 7.000 kilómetros hacia 2027.
La infraestructura incluye limpieza de drenajes, defensas contra inundaciones, alteos de terraplenes y obras de protección urbana y rural. Entre las intervenciones destacadas aparecen trabajos en el sistema de defensa del Gran Santa Fe, protección de la Cascada Saladillo, obras en Malabrigo, María Susana y tareas sobre el terraplén Garello, que ya presenta un avance del 75%.
Desde el Ministerio de Obras Públicas remarcaron que el trabajo comenzó mucho antes de las advertencias actuales sobre El Niño. El ministro Lisandro Enrico sostuvo que las acciones se iniciaron desde febrero de 2024 y afirmó que la Provincia “no llega improvisando” frente al escenario climático.
Otra de las herramientas consideradas clave es la recuperación de la red provincial de monitoreo hídrico. Actualmente funcionan 108 estaciones activas y el plan prevé superar las 200 en los próximos años. Ese sistema permite seguir en tiempo real el comportamiento de ríos, lluvias y cuencas para anticipar posibles complicaciones.

El informe oficial también revela que se identificaron inicialmente 100 localidades con riesgo hídrico. De ese total, en 77 ya se ejecutaron obras y en las restantes existen proyectos en marcha para intervenir. A eso se suma la renovación de maquinaria pesada destinada al mantenimiento permanente de más de 18.500 kilómetros de cursos de agua y canales en toda la provincia.
La situación climática actual genera atención porque varias ciudades santafesinas acumularon lluvias muy superiores a las habituales entre enero y abril. Vera y Pintado registró 1.124 milímetros, Gobernador Crespo 1.068 y Villa Minetti superó los 1.030 milímetros, según datos oficiales.

Puccini: “Cuando el clima castiga, el Estado acompaña”.
En paralelo a las obras, la Provincia también reforzó herramientas de acompañamiento para sectores productivos afectados por excesos hídricos. El Gobierno activó la emergencia y desastre agropecuario en zonas comprometidas, habilitando alivios fiscales y líneas de financiamiento para productores y cooperativas eléctricas.
Además, a través del programa Caminos Productivos, ya se intervinieron 549 kilómetros rurales en 86 localidades santafesinas con una inversión superior a los $21.400 millones, buscando sostener la conectividad y la salida de la producción incluso en períodos de fuertes lluvias.
Desde el Ejecutivo provincial señalaron que el objetivo es que las obras ejecutadas, la planificación y el monitoreo permitan afrontar con mejores condiciones los eventos climáticos extremos que podrían repetirse en los próximos meses, llevando mayor tranquilidad a comunidades que históricamente sufrieron inundaciones y anegamientos.










