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Lifschitz: “La bioeconomía vinculada a la salud tiene gran potencial en argentina”

El presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe participó de un ciclo virtual sobre bioeconomía y salud junto al responsable de Grupo Insud, Hugo Sigman, que fabricará en América Latina la vacuna contra el COVID-19 que desarrolla la Universidad de Oxford.

El presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe, Miguel Lifschitz, afirmó que “Argentina tiene una extraordinaria potencialidad de desarrollo en la bioeconomía. Desde el sector público hay que estimular, apoyar y acompañar con políticas pensadas para impulsar este sector”.

Fue al participar esta semana de un ciclo sobre bioeconomía y salud organizado por La Usina Social junto a las universidades de Rosario, Litoral, Mar del Plata y de Noroeste de la provincia de Buenos Aires, y el Conicet y la Academia de Ciencias Médicas de Santa Fe.

El encuentro virtual contó el testimonio del titular de Grupo Insud, Hugo Sigman, quien a través de la compañía biotecnológica mAbxience producirá el principio activo de la vacuna que desarrollan en estos momentos la Universidad de Oxford y el laboratorio británico-sueco AstraZeneca para prevenir el COVID-19.

También compartieron su experiencia dos emprendedores locales del campo de la bioteconología como Fabián Fay de Héritas y Esteban Lombardía de Terragene. La charla contó también con la presencia del intendente de Rosario, Pablo Javkin.

“Para nosotros, que estamos pensando la Santa Fe y la Argentina del futuro, estas son las temáticas que deberíamos estar discutiendo. Es un sector en el que nuestro país, como lo está demostrando, es capaz de ser competitivo a nivel global, con margen para posicionar productos de calidad y generar empleos de alta especialización. Las biotecnologías vinculadas a la salud tienen un gran potencial para el desarrollo de Argentina. Acá tenemos tres ejemplos”, destacó el titular de la Cámara de Diputadas y Diputados.

Y agregó: “Si no nos ocupamos de estos temas, lo urgente siempre nos termina tapando lo importante, y el futuro de la Argentina, evidentemente, pasa por una nueva economía en la que compañías como Grupo Insud, que hoy adquiere gran relevancia por la expectativa centrada en torno a la producción de la vacuna contra el COVID-19, y empresas locales con gran proyección global, como Héritas/Cibic y Terragene, tienen mucho para aportar”.

Por su parte, respecto al desarrollo de la vacuna y medicamentos contra el COVID-19, Sigman confió en que “el esfuerzo que se está realizando en distintas partes del mundo va a llegar a tiempo y que en el segundo trimestre del año que viene vamos a estar mucho mejor tanto desde el punto de vista terapéutico como de la prevención”.

Además, destacó el acuerdo entre la Universidad de Oxford y AstraZeneca, “que estableció que mientras durara la pandemia el laboratorio no iba a tener beneficios y que la vacuna se va a distribuir de forma equitativa en todo el mundo, garantizando la llegada a un 20% de la población mundial. Por último, como el laboratorio no tenía plantas suficientes para producir las vacunas hizo acuerdos con distintos países. En Latinoamérica nos contactó a nosotros, que habíamos inaugurado una planta para producir anticuerpos monoclonales en Garín. Como no podemos esperar hasta su aprobación –que va a ser en noviembre o diciembre-, junto con la Fundación Slim vamos a asumir los costos laborales e industriales para fabricarla a riesgo”.

Por su parte, Fay explicó que Héritas es “una empresa de medicina genómica con presencia global. Nuestro objetivo fue crear una empresa de economía del conocimiento con capacidad de desarrollar tecnologías de medicina de precisión en la Argentina, y también ensayos genéticos para enfermedades hereditarias, medicina reproductiva, oncología de precisión y microbiota humana, pero de clase mundial”.

“Hoy somos la tercera empresa en Latinoamérica de producción de datos genómicos. Estamos exportando servicios de diagnóstico a países de Latinoamérica. El hecho de tener universidades con producción, con personas con mucha formación e intención y capacidad de transformar cuestiones académicas en aplicadas. También es clave tener un Estado con políticas que articulen la relación de las universidades con las empresas en esa dirección. Heritas, Cibic, Terragene son ejemplos de esa sinergia”, remarcó Fay.

Terragene, en tanto, nació en 2006 y tiene presencia global. Cuenta con más de 300 integrantes y exporta a más de 70 países.

“Somos un equipo formado en microbiología, genética, biología molecular, química y electrónica que, a partir de tecnologías de última generación, desarrolló 350 productos de control de la eficiencia de procesos de esterilización, lavado, limpieza y termo desinfección en hospitales, centros odontológicos; industrias alimenticias, farmacéuticas, cosméticas y de dispositivos médicos. La fortaleza es su fuerte integración vertical y la internacionalización; es una empresa que nació exportando”, apuntó Lombardía.

“En la Argentina solo 5% de las empresas incursionó en algún aspecto de la industria 4.0 –señaló el empresario-, y creo que la aplicación de los lenguajes digital y cuántico va a permitir que las industrias, el sector farmacéutico, el sector de servicios y productos médicos puedan crear, transferir y capturar valor. Argentina debe trabajar en un modelo de desarrollo donde ciencia y tecnología sean fundamentales para generar empleo y divisas. Las políticas públicas son clave, como la articulación público-privada, y que el Conicet y otros organismos tengan los presupuestos adecuados para la consolidación de ese modelo”.

“Tanto Fabián como Esteban y yo somos hijos de la universidad pública. Sin el sistema científico argentino ninguno de nosotros estaría hoy acá haciendo lo que hacemos. Tenemos que seguir favoreciendo la articulación público-privada buscando el mutuo beneficio y el desarrollo de ideas que sirvan a la sociedad y al país es un buen camino de desarrollo para nuestro país”, destacó Sigman.

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