Un hombre de 40 años fue condenado a 16 años de prisión por haber abusado sexualmente de dos hijas de quien era su pareja en Venado Tuerto. Las víctimas eran niñas al momento de los hechos y actualmente son mayores de edad. La sentencia fue dictada este martes por unanimidad tras un juicio oral desarrollado en los tribunales venadenses.
El tribunal estuvo presidido por el juez Leandro Martín e integrado además por la jueza Lorena Garini y el juez Adrián Godoy. La fiscal María Florencia Schiappa Pietra representó al Ministerio Público de la Acusación (MPA) durante el debate.
Luego de conocerse el veredicto, la fiscal señaló que "analizaremos los fundamentos del fallo y evaluaremos los pasos a seguir".
Abusos durante la infancia de las víctimas
De acuerdo con la acusación presentada durante el juicio, los abusos fueron cometidos en la vivienda en la que residía el grupo familiar y se extendieron durante distintos períodos de la infancia de las dos víctimas.
Schiappa Pietra indicó que "el condenado llevó adelante su accionar delictivo en una vivienda en la que residía el grupo familiar". Según precisó, "abusó de una de las víctimas entre 2012 y 2013" y "cometió ilícitos similares en perjuicio de la otra niña entre 2016 y 2019".
La representante del MPA explicó además que ambas víctimas transitaban la escolaridad primaria cuando fueron sometidas a los abusos.
Durante el debate también se expuso que el condenado ejercía amenazas sobre una de las niñas para evitar que contara lo ocurrido. La fiscal manifestó que "el condenado solía amenazar a una de las hijas de su pareja para evitar que ella lo delate" y detalló que le decía que, si alguien se enteraba, "‘todos’ la iban a odiar y se separaría la familia".
El rol de las clases de Educación Sexual Integral
Uno de los aspectos expuestos durante el juicio estuvo relacionado con el proceso mediante el cual las víctimas pudieron reconocer que habían sido sometidas a situaciones de abuso.
Schiappa Pietra destacó que las clases de Educación Sexual Integral (ESI) resultaron determinantes para que identificaran lo sucedido durante su infancia. Al respecto, afirmó que "a partir de clases de Educación Sexual Integral (ESI), las víctimas pudieron advertir que el condenado había abusado sexualmente de ellas".
El primer develamiento se produjo años después de los hechos. Según informó la Fiscalía, en julio de 2024 una de las víctimas logró contarle a su madre los abusos que había padecido.
La fiscal explicó que "luego del develamiento, la mujer radicó la denuncia que motivó las primeras diligencias". Para ese momento, la relación entre la madre de las víctimas y el ahora condenado ya había terminado.
La investigación continuó posteriormente y permitió incorporar el relato de la segunda víctima. Schiappa Pietra señaló que en mayo de 2025, cuando el acusado ya estaba en prisión preventiva, la otra joven denunció que también había sido abusada en numerosas oportunidades.
Los delitos por los que fue condenado
Tras el juicio oral, los tres integrantes del tribunal consideraron acreditada la responsabilidad penal del acusado y resolvieron imponerle una pena de 16 años de prisión por delitos contra la integridad sexual cometidos contra las dos niñas.
El hombre fue condenado como autor de abuso sexual con acceso carnal cometido en perjuicio de una de las víctimas y de abuso sexual gravemente ultrajante contra ambas.
En los dos casos se aplicaron agravantes vinculados con su condición de encargado de la guarda y la convivencia preexistente con las víctimas, quienes eran menores de edad cuando ocurrieron los hechos.
El tribunal, en cambio, resolvió absolverlo del delito de desobediencia de un mandato judicial que también había sido incluido entre las acusaciones formuladas en su contra.
La identidad completa del condenado no fue difundida para evitar cualquier posibilidad de revictimización de las jóvenes. El hombre fue identificado únicamente con las iniciales D. D. R.

