La nueva planta de ósmosis inversa de Chañar Ladeado ingresó en la etapa final de ejecución y se encamina hacia su puesta en funcionamiento. La obra permitirá que cerca de 6.000 vecinos reciban agua potable directamente a través de la red domiciliaria, modificando un sistema que durante años obligó a las familias a abastecerse de agua tratada en puntos específicos de distribución.
Según informó el Gobierno de Santa Fe, los trabajos presentan un avance superior al 95% y demandan una inversión provincial que supera los 2.300 millones de pesos, financiada con recursos del Tesoro provincial.

Agua apta para consumo directamente desde la canilla
El cambio será especialmente significativo para la vida cotidiana de los vecinos. Hasta ahora, el agua distribuida por la red presentaba limitaciones para el consumo humano debido principalmente a la salinidad y la presencia natural de arsénico en los acuíferos poco profundos. Por ese motivo, el agua destinada a beber y cocinar debía retirarse previamente tratada en dispensadores comunitarios, con un límite de 30 litros diarios por usuario.
Con la nueva infraestructura, el tratamiento se realizará antes de incorporar el agua al sistema de distribución, permitiendo que llegue en condiciones de consumo directamente a los hogares.
“Abrir la canilla y contar con agua segura de manera continua cambia la rutina de las familias para el consumo, la cocina y la higiene”, señaló el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, al explicar el impacto previsto de la obra.
Dos módulos de ósmosis y siete nuevas perforaciones
El nuevo sistema incorpora dos módulos de ósmosis inversa capaces de procesar 40 metros cúbicos de agua por hora cada uno. También se ejecutaron siete nuevas perforaciones, que se sumarán a las cinco existentes, además de filtros de zeolita para el pretratamiento y cuatro cisternas destinadas al almacenamiento de agua cruda y tratada.
La infraestructura incluye además un sistema específico para conducir el agua resultante del rechazo del proceso de ósmosis hacia las lagunas de tratamiento cloacal.
La obra apunta no solamente a mejorar la calidad del agua, sino también a aumentar la capacidad de producción y almacenamiento para responder a los consumos actuales y a futuros incrementos de la demanda.

Qué falta para poner en marcha la planta
Aunque la construcción se encuentra prácticamente concluida, todavía quedan tareas técnicas antes de que el sistema pueda comenzar a operar regularmente.
La subsecretaria de Agua y Saneamiento de la provincia, Vilma Olivieri, detalló que resta completar la adecuación del sistema eléctrico, el recambio del transformador y de la línea de potencia, además de finalizar la conexión hidráulica entre los equipos de bombeo y el tanque.
Luego se realizarán las purgas de las perforaciones, análisis de turbiedad y pruebas de funcionamiento de los equipos de ósmosis inversa. Superadas esas instancias, el nuevo sistema quedará en condiciones de ser habilitado formalmente.
El presidente comunal Federico Valle había anticipado meses atrás que la intención era inaugurar la planta durante el último tramo de 2026 y definió el proyecto como una respuesta a una demanda histórica de la localidad.

