La crisis del transporte interurbano en el sur de la provincia de Santa Fe se profundiza con nuevos recortes de servicios y un escenario que el propio sector define como “límite”. En las últimas horas, la empresa Central Alcorta confirmó la suspensión total y parcial de varias frecuencias desde este lunes 13 de abril, en corredores clave que conectan localidades como Alcorta, Carreras, Venado Tuerto, Firmat y Rosario.
La decisión se enmarca en un contexto de fuerte aumento de costos operativos —principalmente del combustible— y la falta de actualización tarifaria, una combinación que ya impacta de lleno en la prestación del servicio y en la conectividad regional.
Qué servicios se ven afectados
Según informó Central Alcorta, las modificaciones alcanzan a los siguientes recorridos:
- 06:20 Rosario – Alcorta (suspendido en su totalidad)
- 19:25 Alcorta – Rosario (suspendido en su totalidad)
- 05:10 Carreras – Venado Tuerto (solo los miércoles)
- 12:10 Venado Tuerto – Carreras (solo los miércoles)
- 16:15 Firmat – Rosario
- 20:45 Firmat – Rosario
La empresa se suma así a otras firmas del sector que ya habían aplicado recortes o evaluaban hacerlo, como Los Ranqueles, Interbus —que finalmente dejó en suspenso medidas similares— y Transur, que días atrás también redujo frecuencias en distintos corredores.

Un sistema en tensión
El deterioro del servicio no es un hecho aislado. En las últimas semanas, distintas empresas comenzaron a ajustar sus cronogramas ante la imposibilidad de sostener la operación con los actuales niveles de ingresos.
Transur, por ejemplo, confirmó que desde el 6 de abril redujo frecuencias en conexiones con Rosario “hasta nuevo aviso”. Entre los cambios más relevantes, el servicio Rosario–Sastre de las 13 quedó limitado a los días lunes y viernes, mientras que el trayecto Rosario–Montes de Oca de las 18.30 pasó a funcionar únicamente los domingos y viernes. En sentido inverso, también se aplicaron recortes en la mayoría de los días de la semana.
Desde el sector advierten que, sin medidas de asistencia o una recomposición tarifaria, la reducción de servicios podría profundizarse en el corto plazo, afectando la movilidad cotidiana de miles de usuarios en el interior provincial.
Costos en alza y tarifas retrasadas
La situación fue descripta con crudeza por Lilian Garnicas, referente de la Cámara Empresaria de Transporte Multimodal de Pasajeros, quien señaló que el sistema atraviesa un momento crítico.
“La situación es límite. El combustible aumentó un 46% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente y un 72% desde la última actualización tarifaria. A eso se suma un 25% promedio de paritarias, lo que hace muy difícil sostener el servicio”, explicó.
En ese sentido, detalló el impacto directo en la estructura de costos: “Un camión completo de combustible, de 37.000 litros, tiene hoy un costo promedio de 82 millones de pesos. Cada carga se vuelve muy difícil de afrontar”.
Garnicas indicó además que las empresas intentan evitar la suspensión total de servicios, aunque admitió que los recortes ya son inevitables en algunos casos. “Se hace literalmente lo que se puede para no cortar del todo, pero la situación es cada vez más compleja”, afirmó.
En cuanto al atraso tarifario, estimó que oscila entre el 35% y el 40%, en un contexto en el que hace ocho meses no se autoriza una recomposición. “La acumulación es muy grande. Y también sabemos que cada aumento impacta en la demanda, que sigue cayendo”, advirtió.
Reclamo sin respuesta
Las empresas mantienen su pedido al Gobierno provincial para que habilite una suba en el precio de los boletos o implemente algún esquema de compensación que permita sostener la operación. Sin embargo, hasta el momento, la Secretaría de Transporte de Santa Fe no autorizó incrementos.
Mientras tanto, el sistema continúa ajustándose por la vía de los hechos: menos frecuencias, menor cobertura territorial y una conectividad cada vez más restringida entre Rosario y las localidades del interior.
El escenario, coinciden en el sector, anticipa un agravamiento si no se adoptan medidas en el corto plazo. La advertencia ya está planteada: los recortes podrían no ser los últimos.










