Argentina

Solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos

Solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos

El indicador cayó 31 puntos en una década y entre los jóvenes de 18 a 34 años desciende al 34%. Un estudio de la Universidad Austral advierte que la baja natalidad no responde únicamente a dificultades económicas, sino también a una transformación cultural en los proyectos de vida.

La decisión de tener hijos perdió centralidad entre los argentinos durante la última década. Solo el 46% de la población considera que la maternidad y la paternidad son muy importantes para alcanzar una vida plena, mientras que en 2015 esa valoración llegaba al 77%.

El dato surge del estudio longitudinal sobre familia en Argentina elaborado por el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral. La edición 2025 se basó en una muestra nacional de 1.028 adultos y dio continuidad a los relevamientos realizados en 2000, 2005 y 2015, lo que permitió comparar la evolución de las actitudes y expectativas vinculadas con la familia, el matrimonio y la crianza.

La presentación se realizó de cara al Día Mundial de la Población, que se conmemora este sábado 11 de julio, en un contexto marcado por la caída de los nacimientos, el aplazamiento de la maternidad y el progresivo envejecimiento de la población argentina.

Solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos

Una transformación impulsada por los más jóvenes

Entre 2000 y 2015, la proporción de personas que asignaba una alta importancia a tener y criar hijos se había mantenido relativamente estable. Sin embargo, durante la última década el indicador descendió del 77% al 46%, la variación más pronunciada desde el inicio de la serie.

La transformación resulta todavía más evidente entre las nuevas generaciones. Apenas el 34% de las personas de 18 a 34 años considera que tener hijos es muy importante para alcanzar una vida plena, doce puntos por debajo del promedio general.

Para las investigadoras, esta diferencia generacional podría anticipar una profundización de la tendencia durante los próximos años. La maternidad y la paternidad dejan de ser percibidas como pasos esperados de la vida adulta y pasan a competir con proyectos personales, profesionales y experiencias individuales.

No tener hijos como una elección de vida

La investigación consultó por primera vez a personas que no tienen hijos y tampoco desean tenerlos. La principal explicación no estuvo relacionada con las dificultades económicas, sino con una definición personal: el 57,3% respondió que la parentalidad no forma parte de su proyecto de vida.

En segundo lugar, el 38,2% mencionó no tener una pareja estable. También aparecieron la preferencia por viajar o vivir otras experiencias, señalada por el 32,6%, y la prioridad otorgada al desarrollo profesional o los estudios, elegida por el 30,3%.

Además, el 22,5% indicó que el contexto ambiental, social, político o económico influye en su decisión, lo que representa a casi una de cada cuatro personas que no desean ser madres o padres.

Los resultados muestran que la caída de la natalidad no puede interpretarse únicamente como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo, la inestabilidad laboral o las dificultades para acceder a una vivienda. Esos factores continúan presentes, pero conviven con una modificación más profunda en las prioridades y expectativas personales.

Solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos

Los nacimientos cayeron un 47% en diez años

El cambio cultural coincide con una transformación demográfica de magnitud histórica. Según los datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud, Argentina pasó de registrar 777.012 nacimientos en 2014 a 413.135 en 2024, lo que representa una caída del 47% en apenas una década.

Se trata de la disminución más pronunciada de toda la serie disponible desde 1980. El descenso comenzó a acelerarse en 2018 y se profundizó a partir de la pandemia, hasta reducir prácticamente a la mitad la cantidad anual de nacimientos.

Con una tasa estimada de 1,2 hijos por mujer, Argentina se ubica entre los cuatro países de América Latina con fecundidad ultrabaja, junto con Chile, Uruguay y Costa Rica. El nivel también se encuentra muy por debajo de los 2,1 hijos por mujer considerados necesarios para garantizar el reemplazo generacional sin tener en cuenta los movimientos migratorios.

En Santa Fe, la cantidad de nacimientos cayó un 42% entre 2014 y 2024. Aunque la reducción fue inferior al promedio nacional, confirma que el fenómeno alcanza a todas las jurisdicciones. La provincia concentró durante 2024 el 8,2% de los nacimientos registrados en el país, una proporción similar a la de Córdoba.

La maternidad se desplaza hacia edades más avanzadas

El informe también identifica un aplazamiento progresivo de la maternidad. Años atrás, la mayor cantidad de nacimientos correspondía a mujeres de entre 20 y 24 años. Actualmente, la franja predominante es la de 25 a 29 años, seguida por la de 30 a 34.

Al mismo tiempo, aumentó la participación de las mujeres de entre 35 y 44 años. Esta modificación responde a decisiones vinculadas con la formación, el desarrollo profesional, la estabilidad económica y la consolidación de las relaciones de pareja, aunque también reduce el tiempo biológico disponible para alcanzar el número de hijos deseado.

Solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos

La familia conserva su valor

Pese a la menor importancia asignada a tener hijos, el estudio aclara que no existe una pérdida generalizada de valoración de la familia. La vida familiar continúa siendo la principal fuente de satisfacción para el 43,2% de los encuestados, muy por encima de la carrera profesional, las amistades, las actividades recreativas o los viajes.

Lo que cambia es la manera de concebirla. La familia permanece como espacio de contención y bienestar emocional, pero la maternidad y la paternidad dejan de considerarse elementos imprescindibles para conformarla.

Esa redefinición también aparece en la estructura de los hogares. Entre 1991 y 2022, los hogares unipersonales pasaron de representar el 13% al 25% del total, mientras que los hogares nucleares disminuyeron del 64% al 57%.

Flexibilidad laboral antes que incentivos económicos

La percepción sobre las políticas públicas también presenta un deterioro. El 56% de los consultados considera que las medidas vigentes desalientan la decisión de tener hijos, mientras que el 34% no logra determinar si la favorecen o la dificultan.

Al ser consultados sobre qué condiciones podrían incentivar la parentalidad, el 62,9% eligió la flexibilidad horaria y una mayor autonomía para organizar el tiempo. El 48,3% mencionó la posibilidad de trabajar desde el hogar, el 41,6% pidió adaptar la jornada laboral al horario escolar y el 37,1% reclamó una ampliación de las licencias por paternidad.

La instalación de espacios de cuidado infantil en los lugares de trabajo fue seleccionada por el 34,8%, mientras que solo el 16,9% priorizó un incremento de las asignaciones familiares.

Los resultados indican que la principal demanda no pasa exclusivamente por recibir mayores aportes económicos, sino por contar con tiempo, servicios de cuidado y condiciones laborales que permitan compatibilizar la crianza con otros proyectos personales.

El escenario plantea desafíos que exceden el ámbito familiar. La reducción sostenida de los nacimientos y el aumento de la esperanza de vida modifican la composición de la población y obligan a revisar las políticas de cuidados, el sistema previsional, el mercado laboral y la organización de los servicios públicos. La Argentina no solo registra menos nacimientos: también atraviesa una redefinición profunda de lo que significa formar una familia.

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