Un fuerte intercambio se registró este jueves en la sesión del Senado de Santa Fe entre el presidente provisional de la Cámara, Felipe Michlig, y la senadora por el departamento General López, Leticia Di Gregorio, en torno a la marcha de los planes de vivienda y la asignación de recursos provinciales.
El debate se originó a partir de un pedido de informes presentado por Michlig al Gobierno provincial y al Ministerio de Obras Públicas, en el que solicitó precisiones sobre obras habitacionales inconclusas. La iniciativa generó sorpresa dentro del oficialismo, ya que ambos legisladores integran el mismo espacio político, Unidos para Cambiar Santa Fe.
Según explicó Michlig, el planteo responde a la falta de respuestas por parte del área de Obras Públicas ante modificaciones en los criterios para la finalización de proyectos que quedaron paralizados tras la interrupción del financiamiento nacional. En ese sentido, citó como ejemplo un plan de 54 viviendas en San Cristóbal que presenta un avance del 52% y que, pese a su estado, no fue priorizado para su continuidad.
El legislador sostuvo que inicialmente se había establecido un umbral del 60% de ejecución como criterio para completar las obras, pero advirtió que algunos desarrollos con menor grado de avance sí habrían sido retomados. “Es una injusticia que esté ocurriendo”, afirmó durante su intervención en el recinto.
La respuesta no se hizo esperar. Di Gregorio salió en defensa de la gestión del Ministerio de Obras Públicas Lisandro Enrico y rechazó la existencia de discrecionalidad en la distribución de fondos. “La asignación se realiza en función de las necesidades”, aseguró, y remarcó que el departamento General López recibe menos obras en relación con su densidad poblacional.
Además, la senadora interpretó que el cuestionamiento de Michlig tendría un trasfondo personal contra el titular de la cartera de Obras Públicas, al señalar que existe “animosidad” en sus planteos.
Ante estas declaraciones, Michlig volvió a tomar la palabra para rechazar esa interpretación. Negó motivaciones personales en su pedido de informes, aunque ratificó sus críticas hacia el funcionario y recordó su desempeño previo como senador provincial. Incluso, expresó su desacuerdo con haber acompañado su licencia para asumir en el Ejecutivo.
El cruce expuso tensiones internas dentro del oficialismo en un contexto complejo para la obra pública, marcado por restricciones presupuestarias y la necesidad de redefinir prioridades tras la caída del financiamiento nacional para programas habitacionales.








