La diputada nacional por Santa Fe Caren Tepp presentó un proyecto para crear un régimen de reestructuración de deudas de consumo destinado a personas en mora con tarjetas de crédito y préstamos personales. La propuesta fija que la cuota renegociada no podrá superar el 20% de los ingresos netos mensuales y contempla quitas de capital, suspensión de intereses y freno temporal a las acciones de cobro.
La iniciativa quedó registrada en la Cámara de Diputados como expediente 4040-D-2026, dentro del Régimen de Emergencia para el Desendeudamiento Social (REDES). Tepp integra el bloque Unión por la Patria y ejerce su mandato como diputada nacional por Santa Fe desde diciembre de 2025.
El proyecto parte de un diagnóstico sobre el cambio en el uso del crédito por parte de los hogares. Según plantea la legisladora, el endeudamiento dejó de estar vinculado principalmente a compras extraordinarias y comenzó a utilizarse para cubrir gastos cotidianos cuando los ingresos resultan insuficientes.
«Durante mucho tiempo pensamos el crédito como una herramienta para comprar algo que no podíamos pagar de contado, para hacer una inversión o para acceder a un bien. Hoy la situación es otra: cada vez más familias tienen que recurrir a una tarjeta, a un préstamo o a una aplicación para pagar la comida, el alquiler, los medicamentos o las tarifas», sostuvo Tepp.
Para la diputada, el problema aparece cuando el financiamiento deja de ser una herramienta complementaria y comienza a cubrir de manera permanente la diferencia entre los ingresos y los gastos básicos del hogar. En ese escenario, una deuda puede terminar utilizándose para cancelar otra, profundizando las dificultades para recuperar capacidad de pago.
«Lo que estamos viendo es que las familias no se endeudan porque de repente decidieron consumir por encima de sus posibilidades. Se endeudan porque el dinero que entra todos los meses ya no alcanza para cubrir los gastos necesarios. Y cuando esa situación se sostiene en el tiempo, una deuda empieza a pagar otra deuda y el problema se vuelve cada vez más difícil de resolver», explicó.
Quitas de capital y un límite para las cuotas
El Régimen de Emergencia para el Desendeudamiento Social propone establecer mecanismos específicos para renegociar obligaciones originadas en tarjetas de crédito y préstamos personales. Entre las herramientas previstas aparecen quitas sobre el capital en función de la antigüedad de la mora y límites para las tasas que puedan aplicarse durante la refinanciación.
Uno de los principales puntos del proyecto determina que el monto mensual a pagar luego de la reestructuración deberá guardar relación con la capacidad económica de cada persona. En concreto, la nueva cuota no podrá representar más del 20% de sus ingresos netos mensuales.
La iniciativa también contempla la extinción de determinados intereses punitorios y establece que los gastos administrativos derivados de la renegociación no podrán ser trasladados al deudor. El objetivo es evitar que el proceso destinado a ordenar el pasivo genere nuevos costos que terminen incrementando nuevamente la obligación.
«Hay un momento en que la deuda deja de ser una solución transitoria y empieza a convertirse en el problema. Cuando una familia tiene comprometido buena parte de lo que todavía no cobró, ya no estamos hablando de una mala decisión financiera: estamos hablando de una situación que pone en riesgo su capacidad de sostener la vida cotidiana», planteó Tepp.
Suspensión de intereses y acciones de cobro
Durante el período en que se desarrolle la renegociación, el proyecto prevé suspender las acciones judiciales y extrajudiciales de cobro correspondientes a las obligaciones incluidas en el régimen. En ese mismo lapso tampoco continuarían devengándose intereses, cargos y comisiones sobre esas deudas.
La intención es generar un período en el que acreedor y deudor puedan establecer nuevas condiciones sin que el monto continúe creciendo mientras se define el acuerdo. La propuesta busca que la reestructuración final contemple tanto el cumplimiento de la obligación como la preservación de una parte del ingreso disponible para los gastos esenciales del hogar.
«Si el ingreso de una familia ya no alcanza para sostener lo básico, no podemos pensar una salida que simplemente le exija seguir pagando cada vez más. La discusión tiene que ser cómo reestructuramos esas deudas para que puedan ser afrontadas sin comprometer las condiciones de vida de quienes las tienen», señaló la diputada.
El antecedente del programa santafesino
La discusión sobre el peso de las deudas en los ingresos también tuvo un antecedente reciente en Santa Fe. En abril, el Gobierno provincial presentó un Plan de Protección de los Ingresos y Desendeudamiento que, con características y alcances diferentes, redujo al 25% el límite de descuentos por créditos sobre los haberes de empleados estatales para nuevas operaciones y contempló mecanismos de refinanciación.
El proyecto impulsado ahora por Tepp plantea un esquema de alcance nacional centrado en deudas de consumo y busca establecer condiciones extraordinarias para personas que ya atraviesan situaciones de mora. El eje, según la fundamentación difundida por la legisladora, es recuperar capacidad de pago sin comprometer los ingresos necesarios para sostener los gastos cotidianos.

