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Covid: Las dudas de la quinta dosis y cuándo llegan las nuevas vacunas contra Ómicron

Covid: Las dudas de la quinta dosis y cuándo llegan las nuevas vacunas contra Ómicron



A fin de año llegarían siete millones de dosis bivalentes de Moderna. Quiénes tienen que recibir el quinto pinchazo y con qué fórmula.

Mientras la primavera se aproxima en Argentina, se aleja el aumento estacional previsto en los casos de Covid. Como aprendimos en tres años de pandemia, el otoño y el invierno son sinónimo de más tiempo en espacios cerrados y, como consecuencia, de una suba de contagios. Pero también supimos que Ómicron marcó presencia en todas las estaciones.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés, que es como nuestra Anmat) ya autorizó un nuevo recurso para combatir de ahora en más las próximas olas: las vacunas de refuerzo «actualizadas», las bivalentes.

De Moderna y Pfizer, estas nuevas dosis fueron creadas específicamente para la última subvariante de Ómicron, BA.5, y podrían estar disponibles en cuestión de días en Estados Unidos. Con los grandes centros de vacunación ya cerrados, estarán en las cadenas de farmacias.

En Argentina por ahora no hay indicios de que vaya a indicarse una quinta dosis en la población general con las fórmulas vacunales «viejas». ¿El próximo pinchazo generalizado será entonces con una vacuna nueva? ¿Cuáles y cuándo llegarían? ¿En qué mes deberían empezar a aplicarse?

Según se pudo saber de fuentes ligadas directamente a la adquisición de vacunas, 7 millones de vacunas bivalentes de Moderna llegarían al país a fin de año.

Con los mayores de 65 años sin comorbilidades, próximos a cumplir los cuatro meses desde la cuarta dosis, la duda gira en torno a si es mejor esperar esa vacuna actualizada o -en caso de que así lo definan las autoridades sanitarias- que reciban otro refuerzo a tiempo con las fórmulas ya disponibles.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación aseguraron a este medio que una quinta dosis con las vacunas convencionales (hoy las reciben inmunosuprimidos mayores de 12 años y mayores de 50 años que recibieron como primeras dos dosis la vacuna Sinopharm) «todavía no se discutió para el resto de la población».

Para hablar de tiempos ideales de aplicación, Eduardo López, infectólogo miembro del comité asesor del Gobierno y jefe del Departamento de Medicina del hospital de niños Ricardo Gutiérrez, pide mirar lo previsto en el hemisferio norte.

En el país que preside Joe Biden, los epidemiólogos predicen que de inyectar el updated booster (refuerzo actualizado) desde esta semana, en lugar de hacerlo en noviembre, entre 7.500 y 18.000 vidas podrían salvarse para la primavera estadounidense.

Según explicó Aubree Gordon, epidemióloga de la Universidad de Michigan, tal como sucede con las vacunas que ya conocemos, con las bivalentes los anticuerpos «se activan» entre una y dos semanas después de la inyección.

«Va a ser para toda la población en Estados Unidos», remarca. Claro está que se empezará por los grupos prioritarios. «Lo mismo sucedería acá», marca López. Pero aún no hay precisiones oficiales sobre si las bivalentes, después de pasar por el escalón de personas más vulnerables, cubrirán también al resto de la población.

El paradigma parece haber cambiado tras la cuarta dosis. Habría terminado el lema de «a más refuerzo, más protección», para pasar al de «una vacuna nueva es mejor». Ahí hay varias cuestiones que López pide aclarar. Para aportar algo de calma dentro de una necesaria premura.

«La protección contra hospitalización y muerte frente a Ómicron se consigue con tres dosis de las vacunas ya disponibles. El tema es que hay 10 millones de argentinos que no recibieron la tercera dosis. No están adecuadamente protegidos. En Argentina se está vacunando poco en proporción a la población que debería vacunarse. Y las vacunas bivalentes… No tenemos datos de que estén en un futuro inmediato acá», puntúa.

En el caso de la vacunación pediátrica, su recomendación -coincidente con la de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)- es que no hay que esperar a que lleguen las bivalentes. Porque no estarán disponibles en los próximos meses «y los niños deben estar protegidos, porque las vacunas disponibles son útiles».

Otra cuestión a aclarar es que las vacunas mejoradas fueron autorizadas por la FDA como una dosis a aplicarse por lo menos 2 meses después de completar el esquema o desde el último refuerzo. Sin importar la cantidad de refuerzos que se hayan recibido. Las de Moderna fueron aprobadas para mayores de 18 años y las de Pfizer, para mayores de 12.

El dilema de la quinta dosis

«La quinta dosis está muy controvertida para la población general. Donde más indicación tendría sería en quienes recibieron Sinopharm y un refuerzo de Astrazeneca o Sputnik, que sí requieren dosis adicionales. Pero, sobre todo, mayores de 50 años. Ningún país importante está hablando de quinta dosis para la población general. Acá tampoco, al menos por ahora», cuenta López.

«En los países centrales no se habla de quinta dosis, principalmente, porque ellos no vacunaron ni con Coronavac (Sinovac) ni con Sinopharm. Tienen a la gente vacunada con tres o cuatro dosis de Moderna o Pfizer. Algunos aplicaron Astrazeneca sólo como primera dosis», marca el experto.

Sobre los mayores de 65, dice que «tienen que tener como mínimo cuatro dosis», porque la mortalidad asciende a partir de los 50. «Si bien no está aún categorizado, en ese grupo, sobre todo si en primera instancia recibieron Sinopharm, deberían también recibir una quinta dosis».

Ángela Gentile, jefa del Departamento de Epidemiología del Gutiérrez, aclara que «aún no se discutió si los de más de 65 deben esperar a que lleguen las bivalentes», pero marca que para evitar una ola otoño-invernal, esas nuevas fórmulas deberían aplicarse en el país «entre febrero y marzo del año que viene».

De todas maneras, López dice que, por los estudios internacionales que obtuvieron consenso científico durante toda la crisis del coronavirus, «podría haber cobertura de anticuerpos hasta seis meses después de la última inyección».

Aún no está claro cuánto más beneficiosas serán las nuevas vacunas por sobre las ya existentes en cuanto a prevenir hospitalizaciones y muertes. Lo que sí se probó es para lo que fueron diseñadas: disminuyen la capacidad que tienen las subvariantes de Ómicron para evadir las defensas que ya tenemos, tanto por haber tenido Covid como por habernos vacunado tres o cuatro veces.

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