Domingo, 20 de Enero de 2019 13:08
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Yo voto por mí

Por Rogelio A. González

Los invito a hacer un juego imaginario, del que muchos están jugando de forma real, pero sin pensar en lo que realmente importa, la gente. En este juego yo voy a ser un candidato, que les presentará su pensamiento político, aplicando como ya es costumbre, desde estas páginas el sentido común, como destino común no solo para el que puede elegirme con su voto de confianza (los lectores del Semanario Leguas lo hacen semanalmente), sino para todos los ciudadanos de Villa Cañás. En un principio conozcan las razones de mi postulación:

Señor, señora, jóvenes, a vos que estás leyendo estas palabras te estarás preguntando porque hago lo que hago, y más de una vez no encontraras las razones que motivan mis actos. Se puede acotadamente acomodar adjetivos calificativos y descalificativos, pero ninguno de ellos graficaran en lo más mínimo mis decisiones. Soy un vecino común, como ustedes, como vos, que ante la diaria impotencia que nos da la realidad del que nunca se puede hacer nada, un día me dije, yo puedo hacer algo. Soy alguien que cree fervientemente en la justicia, sin encandilarme en los ismos, creo en los derechos, en la igualdad de oportunidades, creo en que todos estamos en igualdad de condiciones y no de que solo algunos privilegiados pueden y otros no. Creo en la búsqueda de todos y cada uno de los caminos para que esos derechos humanos se hagan realidad. Creo en la ley, en las normas y reglamentos, pero no para que estas me aten las manos o me corten las alas, sino como reglas claras de civilización. Creo en la palabra, en la amistad, en el compromiso de dar por la satisfacción misma de hacerlo, no creo en los giros de 180 grados, en los pactos, acuerdos o conveniencias políticas, de último momento.

No creo en los fantasmas, pero sé que existen cuando estas almas perdidas no encuentran su destino y son capaces de todo en el deambular. Muchas veces fui engañado por creer en estos valores, como vos seguramente, porque así fuimos criados, como se dice, con el ejemplo del buen accionar que nos enseñaron nuestros mayores, esa lección de vida que no está en un manual, sino que está en el corazón, y que es el que duele mucho a la noche, cuando sentís la decepción. Pero aún así sigo de pie con mi dignidad al frente, porque muchos quisieran poder hacerlo, pero sus temores son muy fuertes, son los que vemos diariamente por las calles, les saludamos con una sonrisa, un hola o un chau, y solo agachan la mirada sin decir nada. Es por ellos, que debo juntar las fuerzas y enfrentar desde esta minoría de uno solo, como decía Gandhi, que la verdad sigue siendo la verdad. En ese arduo trabajo estoy metido, en que cada fruto que puedo dar es desde el corazón y desde mis sentimientos más profundos abogando siempre la justicia social, la inclusión, la igualdad y la oportunidad para los que menos tienen. Los que mucho tienen, siempre van a querer más, eso es lo más común lamentablemente, pero yo no encajo en esas piezas del rompecabezas, o mejor dicho, no voy a romper mi cabeza, por ese egoísmo enfermizo por estar en el altar del miren quien soy, porque si aceptara un solo día estar en ese lugar, habré desoído lo que mi alma clama a gritos desde mi interior. ¡Justicia!

Por todo esto, con el pecho abierto de lado a lado, desgarrado muchas veces, pero no vencido, estoy siendo CANDIDATO, si con mayúsculas, porque es una responsabilidad muy grande serlo, no es un juego del que si no me va bien ahora puedo volver a jugar después de nuevo. Ser candidato, no me hace político, por eso no puedo enseñarte ni engañarte de como será mi trabajo futuro, solo puedo enseñarte desde la experiencia de vida, de haber cumplido o estar cumpliendo la función pública, ser candidato no me da derecho a faltarle el respeto a las instituciones para mostrar mi pantalla electoral, no creo en el todo vale, ese es un juego sucio que la política mal habida usa siempre como recurso, confundiendo en la forma, el fondo de la cuestión. Habrá quien lo entienda, habrá otros que no, pero la verdad seguirá siendo la verdad.

Creo en la respuesta inteligente y no en la pregunta estúpida. No creo en subestimar tu razonamiento con ejemplos de fulanitos y menganitos. A la democracia solo se la defiende respetando sus leyes. No elijan la soberbia y no te dejes hipnotizar por quienes dan vueltas las palabras, las acciones, por defender el orgullo vanidoso de la cuota mínima que el poder da, de sentirte por un breve lapso, más que otro. Hacer eso te enferma, por una simple razón, porque te alejas de la gente, y cuando eso sucede no hay cura que exista en la medicina moderna para limpiar un alma negra. Mirar no es lo mismo que ver, ni escuchar que oír, ni hablar que decir.

Ahora nuevamente despierto en la realidad, de que no soy candidato, sino que era solo un juego imaginario que te propuse en este editorial a modo de reflexión, unos días antes de las elecciones, no lo sientas como una obligación sino como un derecho, muchos han dejado la vida por luchar por esta libertad de elección que tenemos el próximo 27 de octubre.

Ya han pasado 30 años, y hoy más que nunca esta democracia nos pide responsabilidad, razonamiento y sentido común, como destino común para todos, porque tenemos todo para poder crecer, lo único que debemos hacer es votar bien y si es necesario botar, hagámoslo, elegir el cambio es democracia también, es el poder del pueblo, no permitas que una desaturación de colores te engañe, hay sumas que restan, pero finalmente creo, como candidato virtual que fui al menos por ahora en esta fábula, que vas a saber elegir bien, porque creo en vos y en usted señor, señora. Creo que podemos hacer un Villa Cañás, Santa Isabel, Teodelina, Maria Teresa, Santa Fe y Argentina mejor. Creer es poder, y poder es hacer. Yo voto por mí, vos vota por vos, algún día, juntos, nos miraremos a los ojos, y con una sonrisa, diremos con complicidad, que lo logramos. ■