Domingo, 20 de Enero de 2019 13:17
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¿Se incluye excluyendo?

Por Rogelio A. González

No se equivoca quien piensa bien las cosas antes de hacerlas. No se trata de hacer por hacer, por el hecho simplemente de cumplir y para aparentarse en el "miren como hacemos". Cuando se decae en esta acción, el efecto dura poco y lo tangible se diluye. ¿Tiramos flores por tirar? ¿Victoreamos cualquier cosa hecha sin pensar?

Para los que hacemos, pensando muy bien cada paso antes de darlo, implementamos lo que en las empresas italianas se aplica como factor: "Riesgo Cero" y hace referencia a que todo lo que se hace tiene que estar premeditadamente pensado al extremo para que no existan falencias de ningún tipo. Solo así se llega al éxito de cualquier cosa que nos emprendamos a hacer.

En mi caso particular, llevarlo a la práctica ya desde hace varios años, me brindo crecer profesionalmente aún cuando tuve en mi juventud, que sortear un sin fin de obstáculos propios cuando las oportunidades no siempre están al alcance de todos. Hoy en día puedo decir con gran satisfacción que trabajo de lo que me gusta, desde la comodidad de mi hogar, para empresas multinacionales como lo son Arcor y Dadone, y el resultado de mi esfuerzo se ven en las góndolas de más de 10 países de Sudamerica y Europa. ¿Cómo lo logre? Con mi filosofía: "El principio de las cosas es hacerlas bien".

Dicho esto a modo de contexto, para que no se piense ni se diga libremente que uno habla por hablar, o critica por criticar, fundamento cada una de mis acciones pensando, premeditando de las manera más exigente y responsable que pueda, que nada puede quedar librado al azar, absolutamente nada.

Y en estos últimos días fuimos todos testigos de las consecuencias cuando no se hacen bien las cosas y más aún cuando no se piensan. Tratamos de resignarnos, pero esa no es la solución de fondo. Se nos llenan las calles y casas de agua, porque no se hace la obra pública que es necesaria hacer. No se hace, porque se utilizan los recursos económicos en prioridades superfluas con solo encandilar retinas. Vivimos con temor por la creciente inseguridad. Entramos en pánico por el flagelo de la droga y los cada vez más casos de narcotráfico, pensando como si tuviéramos el control de las cosas, que no les pase a nuestros hijos. ¿Cómo se llego a esto?

Probablemente, y es una de mis teorías, se debe a la quita de recursos, lenta y progresivamente a la educación, a los valores propios que solo parten de nuestros maestros. Yo me forme en una escuela técnica, soy publicitario, si por haber estudiado en una escuela secundaria, de la cual tiempo después, fui preceptor y profesor. También lo fui aquí en Villa Cañás allá por 1990 en la época del mundial en la Escuela Nacional, quizás algunos aún lo recuerden. Mi paso por la docencia, me mostró muy de cerca una realidad que viven y más que nada sufren nuestros maestros. Las causas y consecuencias que nuestros niños y jóvenes tienen en su aprendizaje y conductas, vienen casi siempre por problemas familiares. Las familias, los padres tienen problemas de pareja, de trabajo, de dinero, de progreso, de estabilidad, no digo nada que no sepamos. El problema esta a la vista de todos. Pero, ¿la solución?

¿Se da solución acaso cuando la escuela pública tiene tan bajos recursos? ¿Cuándo un comedor escolar tiene que hacer de todo, para que no le falte el desayuno y el almuerzo a los más pequeños? ¿Cuándo una escuela técnica ya no brinda una salida laboral? ¿Cuándo esos recursos en vez de volver a las escuelas, se crean programas "Culturales", "Educativos" fuera de las mismas para hacer libre uso sin rendición de cuentas? Absolutamente no. Así estamos excluyendo con el cuento de incluir.

¿Quiénes quedan incluidos o excluidos? Incluidos quedan aquellos que tendrán un sueldo por fuera del sistema educativo, para no ser excluidos. Excluidos quedan los docentes que luego de tantos años de preparación y dedicación no tienen vacantes ni titularización para ejercer la profesión en el lugar que corresponde, dentro de la escuela. Incluidos quedan aquellos amigos del poder de turno, por el beneficio de "salvarse" con algo del estado. Excluidos quedan los jóvenes tratados como chicos, como niños, al no saber interpretar su actualidad, su realidad en el año 2014. Incluidos quedan aquellos que tienen auto, para llegarse un día de lluvia o de frío a los talleres "Recrearte" del programa "Vínculos" en nuestra ciudad. Excluidos quedan todos aquellos, que no tiene auto, veredas, senderos o calles pavimentadas, para no embarrarse un día de lluvia, aquellos que ni siquiera cuentan con buena iluminación en las calles de su barrio, porque se utilizaron en el balneario; aquellos que no tienen calefacción o hasta incluso baño en sus casas. ¿Puede sentirse alguien incluido con tanta exclusión? ¿Alguien se puso a pensar como se siente tal frustración en los niños y jóvenes que la padecen?

La droga llega, golpea a todos sin piedad por esas frustraciones, por no ver salida a los problemas, por no ver la luz de un futuro mejor. La droga es evadirse, quitarse los problemas de alguna forma, la droga puede ser de cualquier forma, medicamentos, alcohol, cigarrillos, porros de marihuana, cocaína, violencia familiar, violencia social, violencia política, violencia textual, visual o auditiva. Todo lo que nos rodea puede ser droga si le damos el lugar, si le seguimos permitiendo que actúe en nuestra sociedad cada uno de nuestros días. Nada tiene desarrollo y expansión si no dejamos que suceda, y si sucede es porque previamente lo permitimos y si se permite es porque no pensamos las consecuencias antes de hacer las cosas bien, sin tener en cuenta el "Riesgo Cero".

Solo espero que deje de existir toda tipo de exclusión, consciente o inconsciente, pensada o premeditada, para que todos tengamos los mismos derechos, sin divisiones de ningún tipo, y podamos ser humanos pensando siempre en el bienestar propio y del semejante y que nuestra vida en el futuro tenga una verdadera ingeniería de ideas, de innovación y de amor; solo así nuestros niños y jóvenes estarán plenamente a salvo.