Martes, 26 de Marzo de 2019 22:15
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Como si fuera gato por liebre

Por Rogelio A. González

¿Es ético y moralmente correcto usar en el discurso y la imagen la figura del intendente (de todos los cañaseños) para el posicionamiento político de un solo sector partidario, para renovar una banca en el Concejo? Absolutamente, NO LO ES.
¿Hasta dónde puede llegar la ambición de poder, que por no perder terreno, empiezan la campaña electoral 40 días antes, pidiendo tu voto? Evidentemente, infligiendo la ley electoral, todo vale, y es por ello que le agregan más agua a la tierra del chiquero de chanchos a ver quién salpica más lejos y son los primeros en nadar en ese barro con orgullo.
Esta fea actitud, que es rutina y costumbre lamentablemente en la política argentina, no es la excepción en nuestra ciudad. La analogía: “que se puede esperar de un burro más que una patada”, ilustra a la perfección el aire de desánimo que tiene la gente frente al accionar de la dirigencia política, esto empuja y casi hasta obliga al vecino común en el mero intento de hacer las cosas de distinta manera, a meterse, a jugarse, a sacrificarse, a participar en política con la esperanza de cambio,  porque de no hacerlo, de mirar hacia otro lado con indiferencia y de aceptar cualquier menú en el “Restaurante Todo por Dos Pesos” provocaría la indigestión y el malestar en las entrañas que hoy la sociedad padece en manos de los que deberían gobernar atendiendo las demandas del pueblo, escuchando sus reclamos y dándoles respuesta en la más próxima inmediatez.

Pero decepcionalmente, ocurre todo lo contrario. Demagogia, autoritarismo, el no respeto a las leyes por ambición política, el creerse los dueños y señores capaces de hacer política, la verdad única, el no debate, el no consenso, etc. ¿Es esto lo que la sociedad quiere? ¿Es el lobo disfrazado de oveja, al que le damos nuestra confianza con el voto? ¿Qué se esconde detrás de la sonrisa de alguien que pretende vivir solo de la política? ¿Los hace felices refregarte en la cara una y otra vez, cuantas veces te jodieron con la imagen de carmelitas descalzas?

De buenas a primeras, ahora todos aprendieron matemáticas, porque todos están sumando. Pero no se percataron que con esa floja actitud, están restando, porque se exponen como los “sin ideas nuevas” copiando o imitando, para apropiarse el discurso de quienes hasta hace poco, no existían, pero esos ninguneados vecinos comunes, hoy en día tienen en la punta de sus dedos, dos bancas en el Concejo. ¿A eso le tienen miedo y es por eso que se adelantan a hacer campaña 40 días antes? Les tienen miedo a los vecinos. Le tienen miedo a que la sociedad exija un cambio de rumbo y por eso son capaces de todo. Como ya lo he mencionado anteriormente, correr el día del niño, para hacer demagogia, repartir globos con el logo de la municipalidad y la frase “todos juntos”, sigo preguntando, porque respuesta no creo tener desde la lógica, si estaban todos juntos, ¿porque ahora quieren seguir sumando? Ah, pero claro… Porque el partido “amarillo” quedo a solo 168 votos de diferencia, pero siguen restando señores. No se dieron cuenta, no tomaron nota del mensaje de las urnas, que habló claramente. Casi el 64% rechaza la política actual, provincial y municipal. Pero sigan restando con esas actitudes, como por ejemplo: salir a limpiar los barrios el jueves anterior a las elecciones, pensando que engañarían a la gente… Eso es cuestión del pasado señores, hoy la gente no compra más pescado podrido. A tal punto fue el atropello de desesperación, que ese jueves sacaron todas las unidades municipales a relucir por la ciudad, sin tomar en consideración que en su gran mayoría son de color AMARILLO, del antiguo color que se usaba cuando Villa Cañás era pueblo y la comuna identificaba sus automotores de esa manera. Pero esto puede tener dos lecturas, la primera es que no se dieron cuenta que le hicieron propaganda gratuita al PRO y la segunda y la más dolorosa es que nos quieren posicionar en la mente que aun somos un pueblo, el “pago chico” y todo sentimiento minúsculo para socavar todo pensamiento de progreso en la sociedad, para que esta esté diezmada, con el “acá no pasa nada”, con el “en Cañas siempre fue así”, para luego, con todo el poder en las manos, se pueda seguir haciendo y deshaciendo, a diestra y siniestra lo que se quiere como un rey déspota en su comarca, reluciendo ostentación, lujo, privilegios, que un simple vecino no puede tener, pero si tiene que aceptar con indignación tal atropello, sin descanso, aun a las 11 de la mañana un día feriado, la exhibición del Audi A4 como “presencia” del miren acá estoy “trabajando por ustedes”.

Tan sacrificado es el trabajo, que el día domingo, oportunidad única de acompañar verdaderamente a un grupo de jóvenes cañaseños que hacen una formidable labor cultural, en el día del estreno del musical El Rey León, brillaron por su ausencia, el intendente, el secretario de gobierno y la directora de educación y cultura. Ese ejemplo ya no sorprende, es obvio y hasta de esperar este tipo de actitudes, pero cuando es la hora de figurar en una foto, junto a la ministra de cultura, son capaces de ir hasta el Chaco, a “capacitarse”, ir hasta Santa Fe para sacarse unas fotos oscuras y mal sacadas que ni las caras se ven, con el fin de mostrártelas en el Facebook con el mote de “estamos gestionando para Villa Cañás”, como ocurriera hace un tiempo atrás, con una foto en las puertas de vialidad nacional de nuestro pobre y desmejorado intendente, cuando nunca fue atendido ni recibido, pero la foto en Facebook estuvo como “gestión”. A raíz de esto, me surge más preguntas… ¿No debería ser el secretario de gobierno, el que tendría que hacer estos largos y exhaustivos viajes en lugar del intendente? O acaso, ¿cuándo “no está el gato, bailan los ratones”?

Este espacio de concientización y reflexión se está convirtiendo en un clásico casi sin querer queriendo, como dice el entrañable Chavo del 8, a causa y efecto que en nuestra vecindad, las cosas no son como deberían ser, con la oportunidad única que tenemos como ciudad en crecimiento y desarrollo de hacer las cosas bien y con la madurez de que no nos vendan la palabra “progresismo o progresista” como si fuera gato por liebre. ■