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Bienestar

REFLEXIÓN: Un día sin WhatsApp, sin Tinder, sin Instagram.

El otro día elegí llevar a cabo un “Ayuno social”.

No era domingo, pero lo podía haber sido. Era un día de fiesta, mi compañero de estudios aún no había llegado desde la noche anterior, así que todo parecía indicar que la mañana sería solitaria en casa.

Meterse en la cama de nuevo, leer un rato, y poner música relajante para meditar.

Tratando de poner la mente en blanco aparece una pregunta a uno mismo, ¿Qué te gustaria realmente ahora mismo? Apareció inmediatamente una respuesta:

  • “La verdad es que estoy en la gloria, pero si pudiera elegir algo más, me transportaría a algún entorno natural, una pradera de hierba verde, donde no haga ni frío ni calor, y el cielo sea azul y luminoso. Donde se oigan algunos pájaros, y alto, para que las vistas permitan apreciar tierras lejanas más allá”.
  • “Esa misma pradera la podes encontrar en el parque, y también ahí encontras sonidos de naturaleza…” replico la parte guasona que a veces también habla ahí dentro.
  • “Sí, ya…” respondo, “pero es que siento que lo que necesito es disfrutar este día de forma aislada…”

La verdad es que llevo unos días rodeado de personas, tanto que siento que mis ideas no acaban de formarse, que de alguna manera mi forma de entender el mundo está siendo contaminada por las formas de entender el mundo de otras personas.

Para sentirme pleno y poder participar tranquilamente en este mundo, necesito aclarar mi postura frente a éste.

Decido pausar la música relajante que tenía de fondo, algo a lo que suelo recurrir cuando medito, selecciono el modo avión del teléfono móvil, y una vez tomada la decisión, continúo con mi viaje personal a la soledad elegida.

Hoy la soledad no va a ser triste, hace ya mucho que no lo es, y va a tomar toda su forma y desarrollarse en medio de la gran ciudad. Habrá sonidos de pájaros, como el de las palomas que visitan mi balcón, o el de las golondrinas y gorriones que sobrevuelan la plaza.

También se escucharán algún que otro avión o helicóptero, y muchos sonidos mundanos de ahí abajo, personas que pasean y charlan, pero nada nuevo va a aparecer en la pantalla del teléfono móvil.

Va a ser un agradable ayuno social, desde bien por la mañana, sin hablar con nadie.

Porque igual que cuando el cuerpo físico, valga la redundancia, pasa por una mala racha y se siente enfermo, lo más saludable que puedes hacer es no tomar alimentos, cuando es la mente la que está atribulada por alguna circunstancia, conocida o no, la mejor opción es darle  un tiempo de ausencia de sociedad. Soledad elegida.

Y luego ya, si eso, lo contas al universo, por si alguien se anima a probar… Pero días después.

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